Poemas

una semana para volver a mí

 

 

 

una semana para volver a mí

con mucho reiki

y silencio matinal.

para cortar mi corazón siamés

del ombligo de un hada en almíbar

pervertida

enamorada de otro.

una semana para bajar

hacer yoga

dibujar con marcadores

y tener una certeza:

me quiero casar

pasarme la vida con una misma mujer

y tener hijitos de colores.

o antes mejor

viajar

dar la vuelta al mundo

lamer todas mis fantasías

como si fueran helado.

mirar a una oveja a los ojos en yavi

o darle un beso en el pie

a una italiana

recostada junto a una ventana

que da a un mar azul picasso.

así soy

uno que no sabe quién es

pero sospecha

que dos mejillas que se rozan

pueden contenerlo todo.

una semana para volver a mí

frenar

y escucharme

como a un disco nuevo.



invisible

 

 

 

esa que no se toca

pero está.

circula, abre, salpica.

la que siento cuando pienso en vos

abriendo imágenes

que me purifican.

vecina ambulante

rima de verdulero.

solamente no mente.

actos.

sánguches de lenguaje

que se comen caminando

o saltando

de nube a vereda

de guitarra a te quiero.

luz de mensajito

aire de correo

charla de bondiero a bondiero.

la que viene cuando tomo mate

o voy en la bici

cortando la panza del viento.

teléfono público en noche fresquita.

palabras

que bajan el cierre y revelan

soles de mandarina

grillos dadá.

sílabas al aire

desvestidas de birome y papel.

oraciones crudas

hechas a la medida del mar.

es de todos.

no está envasada

ni glorificada por la chusma

ni los críticos culo.

la cantan las estrellas

los árboles

la tos del mendigo.

esa música de colchones

que no resiste sintaxis.

la que se va

pero está

sosteniendo lo peinado, diluído y recortado.

ensalada de letras

escrita en la puerta del baño.

diario a estrenar

lengua que besa

ropa interior de princesa

que no pienso decir

acá.



la chica de los besos sin papeles

 

 

 

la chica de los besos sin papeles

quiere viajar

 

detenerse es peligroso

 

la conocí en un laberinto fácil

uno de esos pueblos

pequeños

que presumen de no tener mapa

 

la chica de los besos sin papeles

comparte sus rojos

solamente con viajeros

(los que no llevan relojes

ni alambres de púas)

 

su cuerpo es un camino de montaña

 

sus ojos no miran

queman

pero queman levemente

como una luna de madrugada

 

por su pelo lacio

se paga mil veces esto:

el exilio de su pelo lacio

 

en su vientre

se desayuna con panes

leche y miel

y entre sus piernas

las uvas son más ricas que el vino

 

la chica de los besos sin papeles

habla con dos acentos

 

uno de provincia con montañas

y otro más suave

que te hace creer el único hombre

capaz de merecerla

 

pero no: hay infinitos viajeros

 

y también infinitos papeles:

servilletas

pasajes

diarios íntimos

envolturas de caramelos

 

pero esos no atan

 

a esa chica le gustan los besos

no los papeles

 

y le gusta mucho viajar

 

 

si querés enamorarla

empezá por romper los papeles

 

inspirate con los besos

 

no viertas lágrimas

 

arrojá tus celos al río

 

y especialmente

nunca

le

digas

 

te quiero



 enamorado

 

 

estás enamorado

cuando sentís el corazón

como un caramelo,

y lo pelás sin usar los dientes.

cuando vas en el bondi

y ves a la gente transparente

como las ventanillas.

cuando el despertador no interrumpe

tu sueño.

estás enamorado cuando no buscás nada.

cuando dejás de llamar a tus amigos

excepto a la Diosa.

te quedás tildado como un sacerdote

en una playa nudista,

como un dibujo de egon schielle

en una cancha de fútbol.

y no te enterás de los terremotos

ni de los bombardeos

y si la economía se va al carajo

te importa un huevo pasado por agua,

porque de solo mirarla

sos millonario y sus besos son peces

y pan

multiplicados.

estás enamorado

cuando te duele el pito

porque aunque sabías que era un exceso

no pudiste parar de coger

(y es raro

porque antes de que se vaya

querés hacerlo incluso una vez más.)

¡estás loco! porque estás enamorado

y es imposible estar enamorado

sin perder la cabeza.

el amor no se piensa:

te cae como un relámpago de dulce casero.

y la tostada

es esa mocosa desnuda

hecha de pulpa, imanes, frambuesa

que con una mirada

te manda de viaje al caribe sin pasaje de vuelta.

mirá los pececitos,

te hablan por telepatía: amor… amor… amor…

van y vienen solos,

las redes no pueden capturarlos.



donde apoye mi nariz

 

 

 

el olor del mar

cuando el cielo se pone rojo

saborizándolo a frutilla.

el olor del fernet cola

cuando explotan las burbujitas

apenas lo servís.

el olor de los viernes a la tarde

el de las tortitas de azúcar negra

recién horneadas

el de la bosta de los caballos

en los campos de verde extenso.

acercar la nariz a un paquete de yerba

a una naranja recién cortada

a un sahumerio nag champa.

me gustan los perfumes porque son mágicos,

imposibles de mirar, atrapar

y esquivar.

te toman por sorpresa

volando sin alas y sin ruta

por la ruta más linda del mundo: el aire.

el olor de los bosques

el del jengibre

el de la cáscara de mandarina:

partículas de belleza sin forma

haciendo maravillas en la nariz de mi mente.

pero el mejor olor

es el tuyo.

tu oreja, tu vientre, tu pie

tu zarpada cola

tu ropa, tu aura

tus líquidos, tu oxígeno.

donde apoye mi nariz

hay un relámpago,

un kilo de helado de perfume.

envidia del mar, del jengibre, del bosque y del fernet.

rica como todos juntos

pero sola

sin mezcla

deleitando al mundo y a mí.




* Del libro Poemas para volver a mí, de Adrián Bechelli

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